¿Cuánto debería ocupar un currículum? Una página, dos páginas y qué quitar
Guía práctica sobre cuánto debe ocupar un currículum: cuándo basta una página, cuándo se justifican dos, qué recortar y cómo cambia la respuesta en España.
Guía práctica sobre cuánto debe ocupar un currículum: cuándo basta una página, cuándo se justifican dos, qué recortar y cómo cambia la respuesta en España.
La mayoría de los currículums sobran de largos, no de cortos. Quien selecciona dedica unos segundos al primer vistazo, y cada línea que no se gana su sitio empuja hacia abajo la línea que te habría conseguido la entrevista. Así que la respuesta honesta a "cuánto debería ocupar un currículum" es breve: lo que haga falta para defender bien tu caso, y ni una línea más.
Eso suele significar una página al principio de tu carrera y dos cuando ya tienes trayectoria para llenarlas. El número de páginas importa menos que la densidad. Un currículum de dos páginas bien apretado gana a uno de una página relleno de paja, y uno de dos páginas relleno gana a no tener nada. Aquí tienes cómo decidir cuál te toca.
Si tienes menos de unos diez años de experiencia, apunta a una página. No por una regla, sino porque seguramente todavía no tienes dos páginas de pruebas que pesen de verdad. Una sola página te obliga a elegir tu mejor material, que es justo el filtro que necesita quien lee a toda prisa.
Una página es la opción correcta cuando eres estudiante o recién titulado, cuando estás al principio o a mitad de carrera, o cuando cambias de sector y la mayoría de tus puestos anteriores ya no defienden el nuevo. En los tres casos, la segunda página se llena de tareas que nadie lee.
El riesgo de una página no es parecer junior. Es que mucha gente reduce la letra y los márgenes para meter dos páginas de contenido en una, y el resultado es un bloque denso que nadie quiere leer. Si no te entra en una página con un tamaño legible, es señal de recortar, no de encoger.
Dos páginas están bien, y muchas veces son mejor, en cuanto tienes de verdad dos páginas de pruebas relevantes. Los motivos habituales son reales: unos diez años de experiencia o más, un puesto sénior o de dirección, un campo técnico donde cuentan las herramientas y los proyectos concretos, o una trayectoria académica e investigadora en la que publicaciones y proyectos financiados forman parte del argumento.
La prueba no es tu antigüedad sobre el papel. Es si la segunda página es tan fuerte como la primera. Si la página dos es tu mejor proyecto antiguo, una certificación que viene al caso y resultados que todavía defienden el puesto que quieres, quédatela. Si la página dos es una lista de cada empleo de los años dos mil y un apartado de "aficiones", entonces es un buen currículum de una página con una segunda página floja.
Un apunte honesto más: una segunda página solo cuenta si está llena. Media página de contenido que se derrama en una página dos casi vacía da sensación de descuido. O recortas a una página, o desarrollas la segunda hasta que se merezca el espacio.
Cuando necesites acortar, recorta en este orden, y la mayoría de los currículums tienen mucho que soltar:
Lo que casi nunca recortas es un resultado concreto y demostrable. Cuando dudes entre dos líneas, quédate con la que tiene pruebas y tira la que solo describe una función.
La longitud es la palanca equivocada. La densidad es la correcta: cuánta prueba real cabe en el espacio que usas. Una página llena de trabajo concreto y demostrable cumple su función, sean una o dos. Una página rellenada para parecer sólida juega en tu contra, porque quien lee tiene que vadear paja para encontrar la señal.
Dos hábitos mantienen la densidad alta. Primero, empieza cada viñeta por lo que salió del trabajo, no por la tarea: "monté el informe semanal que el equipo de ventas usaba para planificar su pipeline" pesa más que "responsable del reporte". Segundo, nunca te inventes una cifra para llenar una línea. Un honesto "quité el paso de revisión manual del proceso de publicación" gana a un inventado "mejoré la eficiencia un 40%" que se cae en cuanto en la entrevista te preguntan cómo lo mediste. El relleno no es solo espacio desperdiciado, es un riesgo para la confianza.
Si te presentas a ofertas en España, conviene tener presentes algunas costumbres locales. Una página sigue siendo el estándar fuerte para perfiles júnior y medios, y dos páginas son habituales y se esperan en cuanto acumulas trayectoria, igual que en el resto de mercados. La diferencia está en los detalles del formato.
Dos puntos importan. Primero, muchas ofertas todavía cuentan con un currículum ordenado en orden cronológico inverso, con fechas claras de cada etapa, así que un hueco sin explicar llama la atención. Segundo, conviene que el tono sea concreto y verificable antes que grandilocuente. Nada de esto significa que más largo sea mejor. Un currículum enfocado de dos páginas sigue ganando a una autobiografía de cuatro, y los recortes de arriba valen igual. Solo significa que la longitud se decide por las pruebas que tengas, no por rellenar el hueco.
Decidir qué se queda y qué se va es la parte difícil, y cambia con cada oferta. JobScalr es una app móvil que lee una oferta concreta frente a tu currículum, te da una puntuación de encaje honesta de 0 a 100 con el razonamiento detrás, y reescribe tu currículum y tu carta de presentación para que encajen, sin inventarse aptitudes ni experiencia que no tienes. No se postula sola por ti, y la última lectura sigue siendo tuya. Solo te ayuda a ver qué líneas tuyas responden de verdad a la oferta, para que la versión que envías ocupe lo que tiene que ocupar y ni una línea más.
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