Cómo poner tu formación en el currículum si aún estás estudiando
Muestra un grado sin terminar sin parecer poco cualificado: con fecha de graduación prevista, la colocación adecuada y las asignaturas que sí cuentan.
Muestra un grado sin terminar sin parecer poco cualificado: con fecha de graduación prevista, la colocación adecuada y las asignaturas que sí cuentan.
Pon tu titulación con una fecha de graduación prevista, con mes y año, por ejemplo Grado en Informática, prevista julio de 2027. Si aún tienes poca experiencia laboral, coloca la formación arriba. Añade asignaturas relevantes o tu nota media solo cuando sean fuertes y encajen con la oferta, nunca de relleno.
Estás en el último curso y una oferta que de verdad quieres cierra el viernes. Llegas al apartado de formación y te bloqueas. El grado no está acabado. ¿Pones el año en que empezaste? ¿El año en que esperas terminar? ¿O dejas la fecha en blanco y cruzas los dedos para que nadie pregunte? Cada opción parece o venderte por debajo de lo que vales o torcer la verdad, y tienes tres días.
La buena noticia: un grado en curso es algo normal y esperable en el currículum de un estudiante. Quien contrata para prácticas o puestos de entrada da por hecho que sigues matriculado. Así que no se trata de esconder el hueco entre hoy y la graduación. Se trata de señalarlo con la claridad suficiente para que nadie tenga que adivinar, y de colocarlo donde más trabaja a tu favor.
Lo esencial
Cerca del principio, mientras no tengas mucha experiencia laboral relevante. Quien repasa el currículum de un estudiante quiere identificar rápido tu campo y tu nivel, y ahora mismo tu titulación es la prueba más clara de ambos. Si la formación va arriba, respondes a la primera pregunta antes de que nadie tenga que buscarla.
El momento en que esto cambia es cuando tienes experiencia real y relevante con la que arrancar: unas prácticas largas, un año de trabajo a tiempo parcial en el sector, un proyecto freelance que encaja con el puesto. En cuanto tu experiencia es el argumento más fuerte, la formación pasa por debajo y las fechas hacen el resto. Para el primer empleo al salir de la universidad, eso sí, la formación arriba es lo normal. Si todo el currículum te parece flojo, nuestra guía sobre el currículum sin experiencia te ayuda a decidir con qué empezar.
Pon la titulación, el centro y una fecha de graduación prevista con mes y año. Algo así: "Grado en Ingeniería Informática, Universidad de Granada, prevista julio de 2027." Esa única palabra, "prevista", carga con todo el peso. Le dice a quien lee que el grado es real y va según lo previsto, sin afirmar que ya lo tienes en la mano.
Dos cosas que conviene evitar. No pongas solo el año de matrícula ("2023") dejando el final abierto, porque nadie puede saber si sigues estudiando o lo dejaste sin más. Y no anuncies una fecha de fin que no puedas cumplir. Una graduación prevista es una pequeña promesa, así que conviene actualizarla al cierre de cada cuatrimestre. Si te queda una asignatura y el trabajo de fin de grado, "prevista julio de 2027" es un compromiso que alguien puede recordarte en la entrevista. Usa la fecha que te dé tu expediente o tu tutor académico, no la más optimista.
Si de verdad has dejado los estudios sin planes de volver, es otra situación, y "prevista" sería engañoso. Ahí pones los años en que estuviste matriculado y los créditos o asignaturas que completaste, presentados con honestidad como estudios que cursaste, no como un título que tienes.
Solo cuando ayuden, y solo la parte que encaja con el puesto. Las asignaturas relevantes son más útiles cuando tienes poca experiencia y una asignatura es lo más parecido que tienes a una prueba de que ya sabes hacer parte del trabajo. Un estudiante de informática que opta a un puesto de datos puede poner "Asignaturas: Bases de datos, Estadística, Aprendizaje automático", y se lee como prueba. Ese mismo estudiante listando las doce asignaturas, incluidas las de formación general, ha convertido un argumento en lastre.
Así que elige. Lee la oferta, localiza las tres o cuatro asignaturas que reflejan lo que pide e inclúyelas. El resto, fuera. No estás documentando tu expediente, estás señalando el punto en común entre lo que has estudiado y lo que necesitan.
Con la nota media pasa igual. Un buen promedio merece aparecer cuando es reciente y de verdad bueno. Rara vez encontrarás un límite fijo, y al final solo cuenta una pregunta: ¿esta cifra hace tu argumento más fuerte? Si es así, ponla. Si es del montón o la añadirías solo por llenar la línea, déjala fuera y deja que tus asignaturas y proyectos sostengan el apartado. Una nota ausente levanta muchas menos preguntas que una nota floja.
Toda, y es más fácil que la alternativa. La tentación es difuminar las fechas para que el grado parezca más avanzado, o quitarlas para que nadie note que sigue en curso. Las dos cosas salen mal. Un apartado de formación vago invita justo a la pregunta que querías esquivar, y una fecha de graduación inflada se vuelve un problema en cuanto alguien insiste.
Es el mismo principio que sostiene cualquier buen currículum: ajustas cómo presentas la verdad, no inventas una mejor. Una graduación prevista, un campo claro y un par de asignaturas que encajan le dicen a quien selecciona exactamente lo que necesita saber sobre dónde estás. Eso no es una posición más débil que un grado terminado. Para unas prácticas o un primer empleo, "me gradúo en ocho meses con las asignaturas adecuadas" suele ser justo lo que se busca.
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