Preguntas para hacer al entrevistador que de verdad te dicen algo
Las mejores preguntas para hacer en una entrevista, ordenadas por tema: el puesto, el equipo, qué se considera éxito, el crecimiento y el día a día real.
Las mejores preguntas para hacer en una entrevista, ordenadas por tema: el puesto, el equipo, qué se considera éxito, el crecimiento y el día a día real.
Casi todas las entrevistas terminan con la misma frase: "Bueno, ¿tienes alguna pregunta para mí?". Si la tratas como un trámite, sales con una sensación buena y difusa y sin información real. Si la aprovechas bien, sales sabiendo si de verdad quieres el puesto, y la persona que entrevista te recuerda como quien hizo las preguntas más agudas del día.
Una buena pregunta hace dos cosas a la vez. Demuestra que has pensado en el puesto más allá del título, y saca a la luz los datos que la oferta nunca cuenta: cómo es el trabajo de verdad, qué se considera "bueno" aquí y si este equipo es un sitio donde aguantarías. Así se usa ese momento, ordenado según lo que intentas averiguar.
Una entrevista va en dos direcciones, aunque no lo parezca. La empresa decide sobre ti, y tú decides sobre la empresa, con mucha menos información. Tus preguntas son la herramienta principal que tienes para esa segunda mitad, y quien contrata lo sabe.
Hay otro efecto, más silencioso. Las preguntas que haces revelan dónde pones la atención. Si solo preguntas por vacaciones y por los días de teletrabajo, das a entender que el trabajo en sí es lo de menos. Si preguntas cómo mide el equipo un buen trimestre, das a entender que ya estás pensando en sacar uno adelante. Los mismos cinco minutos, una impresión completamente distinta.
Empieza por aquí, porque el título del puesto esconde más de lo que dice. "Jefe de proyecto" en una empresa es hoja de ruta y reuniones; en otra es apagar fuegos y rellenar hojas de cálculo.
Esa última vale su peso en oro. Le da permiso a tu interlocutor para ser honesto sobre las aristas, y la respuesta te dice a qué te estás apuntando de verdad.
Te incorporas a personas, no a un logo. Cómo funciona el equipo en el día a día va a marcar tu experiencia más que la marca de tu tarjeta.
Fíjate en si la respuesta es concreta o suena ensayada. "Somos como una familia" no es una respuesta. "Planificamos cada semana y la última reunión se alargó dos horas porque no nos poníamos de acuerdo en las prioridades" te dice algo real.
Estas demuestran que piensas en los próximos dos años, no solo en la primera semana. Y te protegen de un trabajo en el que nadie sabe dónde está la portería.
Si quien te entrevista no sabe describir cómo se ve el éxito a los seis meses, eso es una señal de alarma seria. Suele significar que el puesto no está definido y que pasarás tus primeros meses adivinando qué espera la gente de ti.
Una pregunta floja puede echar a perder una buena entrevista. Los fallos de siempre:
Un matiz: en una ronda más avanzada, cuando el interés mutuo ya está claro, preguntar directamente por la franja salarial y la estructura no solo está bien, es inteligente. El error está en el momento, no en la pregunta.
Cuando se te acaben las preguntas, no dejes que la cosa se apague sin más. Dos gestos dejan una buena impresión final.
Primero, saca a la luz cualquier duda mientras todavía puedes resolverla: "¿Hay algo en mi perfil que te haga dudar? Prefiero aclararlo ahora que dejarlo en el aire". Es un riesgo pequeño, y a menudo convierte una reserva callada en algo que todavía puedes corregir.
Segundo, pregunta qué pasa después: "¿Cuáles son los siguientes pasos, y cuándo debería tener noticias?". Es práctico, y deja claro que sigues interesado, algo que conviene decir en voz alta. Esa respuesta también te marca el momento para dar seguimiento tras la entrevista sin resultar pesado.
Las preguntas son solo la mitad de la preparación; la otra mitad es prepararte para la entrevista y estar listo para lo que ellos te preguntan a ti. JobScalr es una app móvil que lee una oferta concreta frente a tu currículum, te da una puntuación de compatibilidad honesta de 0 a 100 con el razonamiento detrás, y te ayuda a prepararte para la entrevista de ese puesto en concreto, sin inventar experiencia que no tienes. No va a sentarse en la sala por ti, y las respuestas siguen siendo tuyas. Solo te ayuda a entrar sabiendo dónde eres fuerte y dónde deberías estar listo para hablar.
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